ERROR a primera vista, y otros ATAJOS de la MENTE.

Nos relacionamos cada día con un gran número de personas de las que desconocemos sus intenciones hacia nosotros. Esto puede hacernos sentir inquietos, pues un error de valoración podría suponer una amenaza para nuestra supervivencia.


"Piensa mal y acertarás"

Para poder terminar con tanta incertidumbre y así tranquilizar nuestros instintos más básicos de conservación, nos volvemos expertos observadores tratando de interpretar el comportamiento ajeno con el objetivo de poder clasificar lo que percibimos, dentro de un estereotipo. Esto nos tranquiliza y hace sentir bien, pues genera en nosotros un plan de acción para iniciar un posible acercamiento, o una estrategia de defensa o huida.

Categorizar a otras personas dentro de estereotipos es un atajo de nuestra mente que nos permite poder tomar decisiones rápidas; y esto resulta especialmente útil, cuando el tiempo apremia.


"La pescadilla que se muerde la cola"

Con el fin de obtener una mayor precisión a la hora de emitir un juicio sobre la otra persona, es necesario poder manejar el mayor número de datos posibles sobre esta, y es precisamente cuando carecemos de la información suficiente para poder formarnos una idea rápida del otro que nos ayude a tomar una buena decisión, cuando nuestra mente necesita tomar un atajo.

Estos atajos, son esquemas mentales que agrupan características prototípicas dándonos una visión correcta o no de quién tenemos frente a nosotros, y es en este punto donde podemos caer en los errores de atribución y los sesgos de interpretación que nos pueden conducir a equivocarnos, cuando aceptamos tales interpretaciones no confirmadas como verdaderas.


“Lo que mal empieza, mal termina”

Si bien la sabiduría popular es un buen ejemplo de cómo unas determinadas creencias pueden servir como atajo cuando necesitamos interpretar de forma rápida y económica en recursos cognitivos las intenciones de una persona o situación; las ideas previas no son la única fuente de "información" a la hora de interpretar.

Nuestras experiencias vividas en primera persona o aprendidas de forma vicaria a través de la experiencia de los demás, también nos sirven a la hora de tomar decisiones 

Cuando tras un primer contacto con un desconocido sentimos inquietud, malestar, desconfianza o falta de afinidad, es posible que nos estemos dejando llevar por ciertos rasgos del otro que nos resultan poco confiables. Y esta mala primera impresión, hacernos mostrar una actitud recelosa que pueda ser fácilmente percibida, lo que va a suponer un mal comienzo en la relación.

Esa sensación de tensión inicial unida por ejemplo, a la creencia de que “lo que mal empieza mal termina”, nos puede llevar no sólo a no buscar solución a nuestras diferencias sino que además podemos creer estar viendo en el otro constantes señales de mala intención.

Esto reafirmaría nuestras ideas previas indicándonos que deberemos ponernos a salvo.

Pero también podría sucedernos que basando nuestras decisiones en una sola y única buena primera impresión, lleguemos a relajar nuestro nivel de alerta y poner toda nuestra confianza en manos de un extraño...


“Más vale prevenir que lamentar”

Aunque esta forma de procesar la información que nos llega de los demás puede resultar bastante útil en muchas ocasiones, no debemos pasar por alto que muchas veces los "claros indicios" se tratan de sesgos o errores de atribución que nos pueden llevar a cometer una equivocación que en el mejor de los casos, nos confunda en un momento puntual de nuestra vida haciéndonos cometer una imprudencia, falta o injusticia con el otro; o que en el peor, este fallo se repita de forma sistemática tendiendo siempre a dar respuestas idénticas ante situaciones distintas, induciéndonos así en repetidas ocasiones a cometer errores.

Cuando esto último sucede con frecuencia podemos deducir que existe un mal funcionamiento en nuestro modo de interpretar la realidad que hace que esta se perciba de modo distorsionado.
 

"La primera impresión es la que cuenta"

Aunque parece un problema de fácil solución, dejar a un lado este tipo de inferencias donde los acontecimientos parecieran darnos la razón tantas veces como nos la quita, no lo es en absoluto, ya que en muchas ocasiones confirmamos que "la intuición" fue acertada, y esto nos sirve para reforzar nuestras creencias que por otro lado son de gran utilidad cuando se trata de tomar decisiones de forma rápida, por lo que es absolutamente comprensible que sean tenidas en cuenta aun sabiendo que corremos un alto riesgo de equivocarnos.


“Mañana será otro día”

Los atajos de la mente, en ocasiones nos ayudan y en otras nos condicionan, nos llevan a cometer errores y nos producen malestar, pues una mala interpretación de la realidad dificulta emitir juicios acertados y tomar decisiones correctas, dificultando que podamos comprender y sentirnos comprendidos por los demás. 

Reconocer, anticipar y corregir aquellos errores capaces de activar y desactivar en nosotros señales de alarma, nos ayudará a ser más justos, protegernos y tomar decisiones más acertadas.


SusanaRCh.Psicóloga

Susana Rojas, Psicóloga General Sanitaria. Colegiada M33170.